viernes, 14 de octubre de 2011

Articulistas y medios


Quiero compartir con mis, todavía escasos pero selectos, lectores los nombres de los articulistas con los que más me divierto, aunque sean serios. Sin duda hay muchos más de los que voy a enumerar, y olvidaré nombrar a algunos imprescindibles, pero estos son los que yo conozco. Espero que, entre los que menciono, descubráis a alguno que no conocíais y que os guste.  Como es natural, no comparto con minguo de ellos el 100% de sus opiniones, pero sí que coincido en lo básico con su línea de pensamiento. Muchos de los artículos los he ido recopilando y los tengo guardados en mi ordenador. Tengo ya 54 artículos.

Como estamos en tiempos de crisis, comienzo por los economistas. Y ahí ocupan un lugar destacado Vicenç Navarro, Carlos Berzosa y Garzón, de ATTAC. El primero de ellos es ya muy conocido (¡hasta salió en la TV, una vez, en La Sexta!, pero no lo ví porque se me hizo muy tarde). En línea con ellos están los también famosos Paul Krugman y Joseph Stiglitz, que escriben habitualmente en el NY Times. En este diario leí un artículo de ROBERT B. REICH, titulado  The Limping Middle Class, que merece la pena leer. Si esta crisis tiene solución (que sea sensata), ésta vendrá por lo que indican estos economistas. Y no hay otra solución, aunque algunas ideas como la que he desarrollado en un artículo anterior de este blog, creo que pueden ayudar.

Quizás en una línea de pensamiento diferente (aunque no lo tengo tan claro, pues parece un submarino de los nuestros) sitúo a Kike Vázquez, único ejemplar a salvar de la fauna del diario El Confidencial. En este medio comparte salario con verdaderos canallas de la intoxicación, que no información.

Un articulista menos "teórico", pero todavía en el ámbito de la economía es Gregorio Martín, con su columna de los lunes en el Levante-EMV, que es casi monotemática desde hace ya varios meses. En este diario se salvan él y Emili Piera y algún articulista más. Emili trata de temas generales, pero siempre con un muy buen trellat. Quina enveja et tinc, Emili! Tú expresas lo que yo quiero decir, pero con mucha más gracia que yo, que soy bastante más aburrido. Hay algún que otro articulista más que es digno de consideración, pero yo siempre busco ansioso a esos dos. El diario en sí es un panfleto al servicio del PP, aunque disfrazado de izquierdoso. Una vez leídos esos artículos, prácticamente el resto del diario se puede tirar a la basura.

Está complicado acceder a buena información de lo que pasa en Valencia. Descarten el Levante-EMV, como ya he dicho, o Público, La Sexta (el grupo Roures tiene intereses con la Generalitat Valenciana), o RNE, o la SER. Puede que haya algo en el informativo regional de TVE, pero no lo sigo (a mediodía almuerzo en un restaurante choni-poligonero donde debo tragar con Canal 9). Evidentemente que mucha menos información se puede obtener a partir de los medios de la derecha. Ya mi padre, en los gloriosos tiempos de Mª Consuelo Reyna, decía del diario Las Provincias que él lo abría, miraba las esquelas y lo tiraba a la basura. Esa tipeja es la verdadera Maestra del estilo de periodismo de la saga que vendría después con los Losantos y demás compinches. Con esta gente no puedo evitar el lenguaje despectivo. No les puedo tener respeto, porque lo que hacen lo hacen con toda la mala intención. 

En la C. Valenciana quizá la información más neutra esté en EL PAÍS (ojo, no se puede extrapolar esto al resto de rúbricas de este periódico). Termino el repaso a los medios regionales y locales con la sugerencia de echar un vistazo a L'INFORMATIU, como suelo hacer yo mismo, pero con la advertencia de que se trata de un diario con muy escasos medios.

Ha sido muy aleccionadora la relación de ciertos periodistas a raíz de la aparición del movimiento 15-M. Algunos de ellos que los tenía por comedidos y reputados han patinado estrepitosamente: Entre ellos Maria Àngels Barceló y Juan Ramón Lucas, y algunos más que no recuerdo, que se tiraron prematuramente a la piscina, y se les vio el trasero. También es interesante observar cómo ahora muchos están ayudando al PP. Para ello, cuando se da o se comenta una noticia, uno debe preguntarse a quién beneficia, en lugar de preguntarse si el comentario es de "izquierdas" o "derechas". Rubalcaba merece muchas críticas y las estamos viendo todas. Si recupera el Impuesto de Patrimonio, todos hemos oído algún comentario sobre que eso es electoralista. Estoy esperando a que algún tertuliano diga que cuando Rajoy promete reducir tal o cual impuesto es electoralista. A dicho señor todavía no le he oído decir que tiene que subir algún impuesto. Así no cuadran las cuentas. Todos los medios intentan ningunear al 15-M, incluidos los del Grupo Roures, aunque cada uno lo hace a su manera. E igual que aquí sucede en Francia (sobre todo en Le Monde, donde estas informaciones son sistemáticamente ninguneadas), o en los EE.UU. Los medios de centro-izquierda son los que más ignoran a estos movimientos.

¿Estamos mejor que en Cuba o Venezuela, que hoy nos presentan como las más injustas dictaduras o proto-dictaduras del planeta? Dudo que en Venezuela haya menos libertad de prensa y más manipulación que en Occidente. Eres muy radical, Willy Toledo, pero tienes razón en muchas cosas. Una de las primeras reivindicaciones del 15-M debería ser que se implantase en la ESO la asignatura de "Manipulación en los Medios de Comunicación". Es más importante, diría yo, que las Matemáticas. El único inconveniente es que daría lugar a ciudadanos deprimidos, aumentarían los suicidios. O los asesinatos (eso sí, con atenuantes).

Mi diario de referencia en la transición, y en los años de gobierno de F. González fue EL PAÍS. Este medio, que tuvo un enorme prestigio, es hoy un zombie. Es odiado por las gentes de derechas. Es increíble lo idiotizados que están, en general, estas gentes. ¡Si conocieran los servicios ofrecidos a su causa por EL PAÍS y por el Grupo PRISA verían que no ha habido otro medio más efectivo para los intereses de la derecha!

Mi última referencia (y reverencia) es para mi admirado Gran Wyoming. Es difícil mantener un programa de humor diario durante tanto tiempo. A veces es repetitivo en ciertos temas y un tanto irrespetuoso en temas de la religión católica. ¡Pero qué delicia cuando retrata a la Derechona! He visto retratos antológicos. Debemos distinguir entre la Derecha Democrática, a la que se debe respetar aun en la más intensa discrepancia, de la Derechona, ya sabés a quienes me refiero. No creo que tarden en ir a por él, en cuanto que lleguen al poder (el único que les falta).

lunes, 3 de octubre de 2011

Soluciones a la crisis

La propuesta fundamental para resolver la crisis ya la he formulado en anteriores artículos, y los que me seguís sabéis que consiste en un re-equilibrio del reparto de la riqueza. Como os supongo informados, esto no es un secreto que el establishment pueda ya ocultar, pues esta idea se ha ido extendiendo, en sus inicios de forma subterránea (en medios de comunicación alternativos). Pero al final ha sido aceptada por el establishment, para evitar un mayor deteriorro de la credibilidad de sus medios de comunicación, el cual también había comenzado a producirse.

De momento eso no les preocupa demasiado, los próximos 4 años van a gobernar los suyos. Los de ahora también son suyos, pero menos. Esto vale para España, y para EE.UU. En centroeuropa va a gobernar la "izquierda", pero es la domesticada. No problem.

Pero, como tengo otras ideas para proponer a la sociedad, es mi deber compartirlas. Me disculpáis si lo hago un poco en mi propio provecho, pues beneficio al sector donde trabajo, la construcción, y concretamnente el denostado sector de la vivienda de nueva planta. Please, no me dejéis de leer, pues no propongo la creación de una nueva burbuja, sino más bien lo contrario.

En España calculo que se ha invertido sólo en infrestructura del FFCC de Alta Velocidad la friolera de más de 600 € por familia española. Perdonad mi falta de rigor: el número anterior lo he obtenido de manera muy chusca, pero estoy convencido de que el orden de magnitud es del todo correcto. No dudo de que el AVE ha sido muy popular, aunque hoy ya comenzamos a cuestionarlo. Es evidente que sirve más a las clases medias y altas que a las menos favorecidas. Y salta a ala vista también que en muchos casos se ha tratado de inversiones absolutamente diparatadas. Así, ¿cuánto ha costado de más que la LAV Madrid-Valencia pasase por Cuenca (menos de 60.000 habitantes, según wikipedia), en lugar de venir directamente paralela a la A-3? En muchos casos estas inversiones astronómicas suponen ganar ¿media hora? respecto a un viaje en avión. ¡Gran conquista social!

Mi planteamiento es sustituir gran parte de estos derroches por otras inversiones mucho más beneficiosas socialmente, y de paso mejorar el stock de vivienda sin vender.

Conocéis multitud de barrios de viviendas de mala calidad que fueron construidas dusrantre los años 50 a 80. Las nuevas reglamentaciones antisísmicas, de ahorro de energía, de resistencia estructural y geotécnica, de seguridad frente a incendios, de salubridad, etc., son muy exigentes para nuevas viviendas, pero se olvidan de todas las antiguas. Las de aquella época en muchas ocasiones carecían de garajes. Una propuesta de solución consistiría en ayudas directas para la demolición de esas viviendas y su sustitución por otras de nueva planta. Mi propuesta es que por cada 100 viviendas existentes que se derriben se construyan 80 viviendas nuevas. Y que se amplíen las plazas de aparcamiento e instalaciones comunes. Y que se respete, por razones estéticas, al menos uno de cada 10 edificios. Se trataría de actuaciones obligatorias que abarcaran barrios enteros.

Hay muchos inconvenientes, pero son superables con voluntad política. La inversión de los propietarios no es tan grande, porque sólo abarca el coste del derribo y de la nueva construcción, más algunos costes de realojamiento transitorio. No hace falta considerar costes de suelo ni de urbanización. Los créditos necesarios son mucho más reducidos que lo eran para una vivienda nueva en los años del boom. Y sobre todo, la inversión "por puesto de trabajo creado" sería mucho menor.

La inversión privada sería fácil de atraer con desgravaciones. No olvidemos que esta actuación debería combinarse con una elevación sustanciual de impuestos a las clases más pudientes. A los antiguos propietarios se les daría tres opciones: o acomenten la inversión, o se les ofrece un piso de características similares (o ligeramente mejores) o bien, si están en una situación difícil, se les compra la vivienda, con lo que obtienen una liquidez que les puede venir muy bien a ellos, y al resto de la sociedad, porque se incrementa el consumo. Se les puede también ofrecer una hipoteca inversa. Los inversores, aparte de las desgravaciones, están invirtiendo en bienes cuya oferta se está reduciendo, lo que garantiza en cierto modo la estabilidad del precio a medio plazo. E invierten su dinero en bienes que crean riqueza y empleo, en lugar de dedicarlo a especulaciones no sólo improductivas, sino posiblemente destructivas. A los inquilinos se les ofrece el cambio a una vivienda similar, si no pueden afrontar los nuevos alquileres. Estamos dando salida a viviendas que creo que actualmente están muy devaluadas, por lo que la inversión las revaloriza.

Además estamos manteniendo una mínima actividad de un sector que ha reducido su actividad en más de un 90% desde el pico de la burbuja. Y estamos aumentando la calidad de las viviendas, beneficiando al segmento de población que más lo necesita. Su beneficio no lo aprecian sólo porque ahorran media hora de viaje una vez al mes, sino que lo aprecian cada día en su bienestar, en su hogar, con su ahorro de energía, mayor seguridad frente a sismos, mejor salubridad. O los quince minutos que ahorran cada día por poder aparcar en su garaje propio, los que se desplazan en coche. O disfrutando del campo de tenis o la piscina que se ha construido en el patio de manzana. Y con el disfrute de mejor calidad de vida porque se ha reducido el índice de edificabilidad del barrio en un 20%.

Algunos números: 100.000 viviendas al año, de unos 100 m2 a unos 1.400 €/m2 (incluye derribo, realojamiento, garaje, indemnización de los m2 desaparecidos, instalaciones comunes). Una subvención del 20% del coste serían 2.800 MM (millones) de €, un 0,28% del PIB. Inversión privada necesaria: 11.200 MM de €. Cada vivienda se calcula que supone 2 puestos de trabajo directos y 0,3 indirectos, y dura unos dos años, lo que implica la creación de 260.000 puestos de trabajo. Además durante esos dos años que dura la construcción hay que realojar a los vecinos y a los inquilinos de los bajos comerciales, con lo que aún se reduce más el stock de viviendas desocupadas.

Pero, sobre todo, se afloja un poco la soga del cuello de un sector que está a punto de crear una revuelta social.

Yo lo veo todo ventajas, ¿o creéis que no es así?

Pecados de la izquierda (1)

He creado un archivo con las ideas que me van surgiendo para nuevos artículos de este blog. A medida que me vienen a la cabeza, y en cuanto tengo tiempo para ir a escribirlas, las guardo en dicho archivo.

Tengo ya unos cuantos temas en marcha. Todos ellos creo que pueden ser muy interesantes. Además, al ir guardando las ideas, estos artículos nacerán más elaborados, menos improvisados. Y eso que nunca publico un artículo hasta que no lo he "dejado reposar", como el arroz de una paella. Pero en este caso el reposo dura unos cuantos días. Cierto es que se pierde un poco la "rabiosa actualidad" del comentario de algunas noticias, pero quizás es preferible un poco más de serenidad y reflexión en los análisis, frente a este periodismo de la inmediatez, donde las noticias se diluyen a las pocas horas.

Tras esta breve reflexión, entramos en el tema de este artículo, con el que no pretendo ser polémico o "enfant terrible" por el gusto de ir a contracorriente. Simplemente trato de exponer las cosas como las pienso. Hay unos clichés que califican la forma de pensar de las gentes de izquierdas y de derechas, de la misma manera que guardamos clichés sobre los españoles, los franceses, los catalanes, los andaluces, los gitanos, los judíos, los futbolistas, los guardias civiles, los funcionarios, las mujeres, y tantos y tantos grupos sociales. Evidentemente siempre hay un fondo de razón en esos clichés, pues indican unas formas de pensar características y mayoritarias, pero son injustos porque esos grupos sociales están compuestos de individuos cada uno con su forma de pensar absolutamente personal, y que en algunos pocos, y a veces en muchos aspectos, no coinciden con lo expresado en el cliché. Cierto es, sin embargo, que los medios que leemos tratan de influir en que nos parezcamos al cliché.

Así, una persona de derechas suele tener entre sus prioridades el concepto de "patria". Esta puede ser España, pero también Cataluña o el País Vasco. Incluso conozco casos en los que dicha patria es el Reino de Valencia (blavero) e incluso el País Valenciano (catalanista). El concepto de "patria" de la gente de derecha entraría en contradicciones en cuanto rascáramos un poco, pero se trata de un sentimiento (sería quizás más ajustado hablar de un instinto), algo parecido a la fe, que no tiene por qué tener una explicación racional.

Sin emabargo, también hay gentes que se consideran de izquierdas y a la vez se consideran "nacionalistas". Los más radicales, en España, serían la izquierda abertzale. Tengo un sentimiento dual con ellos. Por un lado me repugnan en cuanto que nacionalistas dispuestos a matar (en mayor medida que morir) por su patria. Pero esta repugnancia no me impide admirar y envidiar algunos de sus logros: El diario Gara, único diario importante en España que es de propiedad democrática (creo que pertenece a 10.000 socios), y la Cooperativa Mondragón, un perfecto ejemplo de empresa de izquierdas que funciona. Emplea a unas 80.000 personas en el mundo (wikipedia) y, según leí en un artículo del Daily Telegraph, su gerente no cobra más que 5 veces el sueldo del trabajador peor remunerado del grupo. ¡Chapeau!

Bueno, también hay mucho nacionalismo en ERC, en el Bloc, y en el Bloque Galego. Y en el PSOE , como Bono y Rodríguez Ibarra, aunque este partido hoy en día no se puede considerar de izquierdas, salvo quizás unos pocos de sus militantes. Pues bien, yo acepto que un cierto "nacionalismo" puede anidar en una persona de izquierda. Se trataría de un respeto a la tradición y cultura de sus padres y antepasados. Pero ser de izquierdas implica siempre una visión internacionalista del mundo, como el lema comunista.

El nacionalismo no es una seña de identidad de la izquierda, sino de la derecha, aunque es un virus extendido en la izquierda. Creo que es un tema de debate introducido interesadamente por las clases dirigentes, para desviar la atención del debate de las desigualdades sociales.

Pero si hay un cliché que identifica a la izquierda es la defensa de "lo público".

Es evidente que las privatizaciones han supuesto, como norma general, uno de los grandes expolios del patrimonio público. Por ello es comprensible, desde esa experiencia, como también desde la tradición pro-comunista, la adopción generalizada de esta postura.

La izquierda debe admitir que el comunismo ha fracasado, aunque nunca debió una parte de ella abrazar el neoliberalismo, que también ha fracasado. Debemos ser críticos con el comunismo: ¿Por qué fracasó? La primera causa de su rechazo fue la asfixia vital que provocaba, el control total, la falta de libertad. La gente quiere algún rincón para poder pecar. Creo que desde ese punto de vista nadie añora ya las dictaduras comunistas. Pero hay una segunda causa, que se reveló como cierta, que me explicó un francés medio mafioso, el cual conocía el mundo comunista, muchos años antes de la caída del telón de acero. Su segundo gran defecto era la falta de estímulo para la superación personal. En gran medida esa característica está presente en los funcionarios. No es que no tengan ambiciones personales, sino que éstas muchas veces no se pueden concretar en su trabajo. Y que me perdonen los funcionarios, que los tengo, y muy honestos y "ambiciosos" en mi familia cercana. Este artículo no pretende denigrar a los funcionarios, sino mejorar la organización de la sociedad.

Los funcionarios, esos trabajadores privilegiados, y no digamos si son liberados sindicales, están proporcionando argumentos a los canallas para enfrentar a unos trabajadores con otros. Aunque, bien pensado, esta gentuza siempre encontrará argumentos. Si no son los funcionarios, serán los inmigrantes, o los catalanes, o lo que sea.

El problema de las privatizaciones es cómo se han hecho, favoreciendo a los que se ha querido favorecer. Pero pensemos en licitaciones donde se privilegiara (vaya con la dichosa palabra) a las cooperativas y a las pequeñas empresas, donde se limitaran (por debajo, y quizás también por arriba) los salarios. Pliegos que fueran siempre aprobados por comités antifavoritismos, incluyendo el estudio de los plazos de presentación de propuestas, para evitar ventajas a los que tuvieran información filtrada. Pliegos que limitaran el periodo de la concesión a un plazo razonable. Y que no se renovaran automáticamente. Y que permitieran a la administración recuperar con facilidad el control en caso de abuso. No, no estoy en contra de las privatizaciones. Bien planteadas podrían ser una alternativa a "lo público", incluso pueden convivir ambos sistemas, porque la administración debe conocer siemrpee cuál de los dos sistemas es más ventajoso.

Hay un par de pecados más que dejo para un próximo artículo. No me gusta pasar del millar de palabras.

lunes, 19 de septiembre de 2011

La pirámide social y otras desigualdades

Se me ha ocurrido un juego que, en mi opinión, puede resultar muy revelador para algunos ingenuos. Estoy pensando en proponérselo a alguien que tenga un elevado poder de convocatoria para que lo desarrolle y lo difunda. Pienso, sobre todo, en el profesor Vicenç Navarro a quien le podría interesar la idea, pues él posee los datos estadísticos para poder realizar el planteamiento correcto, y sin duda posee también contará con colaboradores que podrían desarrollar el software necesario.

 La idea consiste en que cada uno de nosotros sepamos en qué lugar aproximado de la escala social del estado español estamos situados. Podemos establecer dos escales, la de rentas (¿cuánto ganamos al año en relación a los demás?), y la de patrimonio (¿cuántos bienes poseemos?). Suele haber una correlación entre ambos (renta alta suele significar elevado patrimonio), pero puede haber casos en los que ambas medidas sean dispares. Por ejemplo, un arquitecto puede estar muy afectado por la crisis actual (renta baja), pero haber acumulado un gran patrimonio durante los años del boom. Al contrario, una persona de una clase social modesta (escaso patrimonio) puede haber comenzado un negocio que marche viento en popa y le proporcione una elevada renta. En el primer caso es de esperar un progresivo descenso de clase social, mientras que en el segundo caso sucederá lo contrario.

El juego debería ser sencillo: a partir de los datos de renta anual (o mensual) de la unidad familiar, del estado civil y edades y número de componentes de la unidad familiar y de la composición de la renta (simplemente qué proporción de la misma es salarial) se podría saber a qué distancia del vértice de la pirámide nos encontramos. Lo mismo se podría decir del patrimonio, a partir de introducir en el juego los datos de los bienes que se poseen.

Pero el juego ha de ser más instructivo: Nos debe mostrar qué porcentaje representa nuestra renta sobre la media estatal. Asimismo, qué porcentaje aproximado de impuestos pagamos y cuál es sobre el valor medio estatal. También sería interesante una comparación con otros países. Por ejemplo, si Suecia tuviera la misma renta per cápita que España, pero mantuviera su distribución poor capas sociales, ¿cuál sería nuestra renta, para la misma posición que ocupamos en la escala social?

Una mejor distribución de la renta no modifica el orden en la escala social, pero tiene dos efectos positivos. Por un lado se reducen las distancias en la misma. Ello permite a "los de abajo" tener una vida más decente, y mejorar su autoestima, pues no todo el prestigio de una persona se basa en la posesión de bienes y rentas, simepre que se supere un mínimo. También permite mejorar la cohesión del estado, en el que todos los individuos tienen motivos para sentirse partícipes. El segundo efecto consiste en reducir las desigualdades derivadas de la "cuna". La sociedad debe admitir el triunfo económico de los "mejores", como pueden ser artistas, deportistas, empresarios, profesionales o científicos, e incluso militares. Pero ha deponer límites para que se produzca una redistribución de manera que el triunfo de unos no acabe suponiendo la ruina de otros.

La sociedad, por el contrario, no debería tolerar las fortunas que se transmiten en el túnel de los tiempos, conseguidas por alguien que tuvo su "mérito" bastantes más generaciones atrás (piénsese en la Duquesa de Alba, en la Reina de Inglaterra, o en otras monarquías o en familias que siempre han estado ahí arriba). Esto ha de ser compatible con nuestra inclinación a legar nuestros ahorros a nuestros hijos. pero cuando no se produce una movilidad suficiente en la pirámide social, es que algo huele a podrido en la sociedad, sea  ésta Dinamarca o cualquier otro país. Es harto improbable que el hijo de Messi sea tan buen futbolista como su padre. Por esa regla de tres, no parece probable que el hijo del presidente Bush sea también el mejor político que existiera en los EE.UU (y que su hermano Jeff, también fuera el mejor de Florida, el estado donde "se decidió" el desempate con Al Gore). Lo mismo puede decirse de los Kennedy, los Clinton o las dinastías monárquicas. En España hay numerosos casos. Me vienen a la cabeza Carmen Romero, Ana Botella, el hermano de Pasqual Maragall. En Valencia, además, es curioso, las parejas militan en partidos enfrentados, como los hermanos Blasco (qué carrera la de Ricardo, con sus comienzos en el FRAP), los Font de Mora, los Císcar, and so on...

Se nos tiene entretenidos con muchos desvíos de atención. Uno que me pone de los nervios es la obsesión por la igualdad de género. Entiéndaseme bien, estoy a favor de la igualdad de género. Pero creo que no es ahí donde hoy en día hay que poner el foco más grande. En materia de desigualdad de géneros, incluyo aquí los derechos de mujeres, pero también los de gays y lesbianas, se ha recorrido mucho camino. Echen la vista a atrás, y comparen la situación actual con la de hace 30 ó 40 años. Afirmo que una mujer de clase social alta tiene una vida mucho más fácil que un parado masculino, a pesar de su "discriminación". El Sr Zapatero promulgó la ley de igualdad de géneros, en la que se estipula que incluso en un consejo de administración de una gran empresa se debe tener un mínimo porcentaje de mujeres. No estoy en desacuerdo, pero me pregunto, ¿y cuántos gitanos? ¿y cuántos valencianos? ¿y cuántos hijos de pobres?

Había un argumento que usaban antiguamente los de clase obrera sobre la liberación de la mujer: que iban a quitar puestos de trabajo a los hombres. Ahora hay familias con dos sueldos y otars con todos los miembros en paro. No pido, ni insinúo siquiera, ninguna reducción de derechos para la mujer. Sólo invito a la reflexión. ¿Las 35 horas por semana de Lionel Jospin?

Yo es que de estos temas de las igualdades estoy escamado desde que en Valencia se habló en los periódicos de la denuncia de las hijas de los pescadores de El Palmar. Parece que el privilegio de la pesca en La Albufera se transmitía al primogénito varón. Esto lo protestaron las primogénitas mujeres. ¡Y ganaron el juicio, creo que en el T. Supremo! Sus señorías consideraron justo que este privilegio lo disfruten en pie de igualdad también las señoras. A mí no me casan la palabra "igualdad" ni la palabra "justicia" con la palabra "privilegio", algo que se concede a unos señores por el hecho de ser "hijos de". ¿Qué más da que sean hombres o mujeres? ¿No es más justo sortearlo entre todos los que quieran ser pescadores? Bueno, ya pueden imaginar lo que pienso de la propuesta de reforma de la Constitución con respecto a la ley sálica, que es un caso casi calcado del que vengo de comentar.

Todo es discutible con personas sensatas que busquen el bien común de la sociedad. Pero cada vez escasean más. El virus del extremismo fascista se extiende cada vez más. Leyendo algunos comentarios de políticos y simpatizantes constato que mis valores son radicalmente opuestos a los de ellos. No era así hace escasamente 15 años, pero son ellos los que se han movido; yo, en lo básico, sigo en el mismo sitio. Los veo ya tan alejados de mí como lo están los yihadistas. Porque, aunque aceptan formalmente las reglas democráticas, están radicalmente en contra de los principios que inspiran la democracia y la ilustración. Los medios de comunicación que los sustentan están dirigidos por seres verdaderamente malvados. Tan malvados como los que se hacen pasar por "los nuestros", que intentan desmoralizarnos y dividirnos para que gane el partido de Alí Babá y se repartan el botín. ¿Estamos en el mundo feliz de Aldous Huxley, o en el más siniestro mundo orwelliano de 1984?

lunes, 12 de septiembre de 2011

Acerca del rigor en las finanzas públicas

Algo quería decir de la reforma constitucional española. La conocí en vacaciones, un día que me conecté a internet y eché una ojeada a la prensa. Compartía los titulares esta noticia con la declaración de Warren Buffet. No recuerdo bien si ya estaban también en el carro los millonarios franceses. En todo caso esta última noticia era para mí muy positiva, porque no pensaba que el mundo pudiera ir por ese camino, dado el control de los medios de comunicación por parte de los poderosos, y pensé que nunca éstos se prestarían a este juego.

Al leer la noticia del anuncio de la reforma constitucional me quedé muy apesadumbrado. ¡Cómo el Partido Socialista podía llegar a prestarse a eso! Han perdido el Norte, es decir sus dos valores principales, la  Libertad y  la Solidaridad. Ésta última ya hace tiempo que la perdieron, pero pensaba que aún mantenían la primera.

Que conste que creo en la necesidad del rigor en las cuentas públicas, como en el de las privadas. Puedo aceptar la limitación del déficit como exigencia europea, en una Ley de alto rango (Ley Orgánica) pero no en la Constitución. Las leyes constitucionales, como principio, no pueden ser una imposición externa, pues eso es un ataque frontal a la Democracia. Además, el periodo de menor rigor de las cuentas públicas, cuando se cometieron los mayores desaguisados, fue en la época de los superávits presupuestarios. Leí un artículo del economista D. Eduardo Garzón expresando sus dudas sobre la validez de la limitación del déficit. Ese cuestionamiento, cuanto menos, ya exige que ese artículo no figure en la Ley de Leyes. Sólo una razón podría hacerme cambiar de opinión: que existiera una Constitución Europea democrática y un gobierno europeo que no tuviera esa limitación, a cambio de imponérsela a sus estados miembros, por motivos de disciplina.

Dimite el Economista jefe del BCE, Sr Stark. No soy neoliberal, pero apelo al mismo rigor en las cuentas por parte del BCE del que se quiere exigir a los estados que comparten el euro. Por ello creo que el Sr. Stark tiene una parte de razón: Los europeos estamos jugando con fuego con la compra de deudas nacionales de los estados con problemas. Lo debemos saber, aunque a corto plazo no haya otro remedio. Y los EE.UU. y el Reino Unido, también, con cosas similares, como los QE. Puede que la inflación no aparezca a las primeras de cambio, pero a estos "trucos" les sucede como al ladrón cuando roba la primera vez y no lo pillan: que tiene ganas de repetir. Pues lo mismo ocurre cuando se da a la máquina de imprimir billetes y no sucede nada. ¡Es tan sencillo volver a acudir a ella!

Keynes propuso el endeudamiento de la administración para salir de la crisis. Para mí esta solución es válida si el estado está poco endeudado. Esta opción ya no es posible en la mayoría de los países occidentales. Pero la política de recortes y más recortes también nos llevará al abismo, pues es un círculo vicioso. Si no recaudo lo suficiente, hago recortes de gasto. Pero entonces incremento el paro y reduzco la facturación y los beneficios del personal y las empresas afectadas por mis recortes. El personal que va al paro incrementa los gastos sociales, pues tiene que cobrar el subsidio. Y las empresas afectadas reducen su personal y sus compras a proveedores, conm lo que el mal se extiende a otras empresas y otro personal. Al final sucede que se incrementan los gastos de la administración (subsidios de paro) y se reducen los ingresos (menos beneficios, menos IVA, etc.). Como las cuentas públicas vuelven a no cuadrar, hay que volver a hacer recortes.

Hay una "economía" ficticia que tiene que perder valor: los pisos no valen lo que dicen los balances. Fallarán muchos créditos y los balances de bancos y otras compañías están inflados. A mi entender sólo podemos hacer dos cosas. Por un lado, procurar que la contracción sea controlada, es decir, que no cunda el pánico. Y, en segundo lugar, que las pérdidas recaigan sobre todo sobre los que, a pesar de dicha pérdida, pueden seguir viviendo con holgura. Esto implica una política fiscal muy agresiva, desde luego algo muy diferente del tímido restablecimiento del impuesto del patrimonio que propone el PSOE. ¿Sólo se esperan recaudar 1.000 MM de euros? Eso apesta a electoralismo.

martes, 6 de septiembre de 2011

Los ricos y los impuestos

Una de las novedades políticas de este verano ha sido la disposición de algunas grandes fortunas de EE.UU., de Francia y de Alemania a que se les graben con mayores impuestos. Et voilà! Parece que vamos comenzando a acertar con el tratamiento de esta crisis. De haber solución, irá en ese sentido. Yo no soy economista, pero me gusta el tema, leo a algunos catedráticos que tienen ideas no muy coincidentes con lo que los políticos y los medfos españoles nos están vendiendo, y me siento, como ciudadano, en la libertad de opinar y en la obligación cívica de hacerlo.

Antes de mis vacaciones era muy pesimista porque pensaba que, dada la estructura actual de relación entre poder político, poder económico y poder de los medios de comunicación, no sería posible avanzar en esta dirección. Gracias a Dios, algunas mentes clarividentes como Warren Buffet y otros han comenzado a remar a contracorriente del mensaje habitual que los medios de comunicación tradicionales nos han estado grabando en nuestras mentes sobre las soluciones a los problemas económicos. ¿Será que el amigo Warren leyó mi artículo de 25 de junio pasado cuyo título era "Una oferta de pacto a los poderosos" y lo asusté o lo convencí?

Bueno, fuera de bromas. No es tan tonto el Sr Buffet de tirar piedras sobre su propio tejado. Si su intuición sobre la evolución de la economía general se parece a la mía (su intuicíón para los negocios, para mi desgracia, no es la misma que la mía), él sabe que el mundo se dirige a una catástrofe por el camino actual, es decir, siguiendo las pautas que nos indican los actuales gurús (a sueldo) del pensamiento neoliberal. Es muy posible que él siguiera siendo rico, incluso a más distancia respecto de la media de la población. Pero lo sería menos en términos absolutos, porque la riqueza absoluta del mundo decrecería. Muchos ricos, seguramente entre los menos ricos que él, se acabarían arruinando, por el simple hecho de que no hay mercado de consumo si los menos favorecidos cada vez poseen menos para consumir. Ya dijo Henry Ford, hace muchos años, que sus empleados debían ganar los suficiente para poder comprarle sus coches. Otro rico inteligente.

Según un articulo de Robert B. Reich aparecido en el NY Times el pasado sábado, el 1% de la población recibió el 23,1% del total de la renta total del país, cuando en los años 70's estaba por debajo del 10%. No creo que dicho porcentaje se haya reducido mucho en los últimnos años. Es mucho más probable que haya sucedido lo contrario. Con unas sencillas operaciones se comprueba que, detrayéndoles el 30% de su renta, con lo que aún abarcarían el 16,2% de la renta total norteamericana, y trasvasóndala a las rentas más bajas, el consumo crecería por encima del 10%. Si toda esa renta se trasvasara íntegramente al 20% de la población que es más pobre su renta se incrementaría en cerca de un 40%. Creo que es fácil imaginarse cómo evolucionarían las cuentas de las empresas de productos de consumo, y la recaudación fiscal de las distintas administraciones si se aplicaran estos cambios. Y existiría la sensación de la mayoría de pertenecer a una sociedad más justa, que es el verdadero patriotismo.

Evidentemente no esperemos colaboración de los ricos para esta tarea más que en un pequeño porcentaje de ellos. La oposición que mostrarán en su mayoría se me antoja feroz. Los argumentos en contra de estas políticas son algo más que ridículos. Todos tienen solución si hay voluntad política. Incluso si las rentas se pueden escapar a los impuestos, entonces vayamos a por sus patrimonios. Desde luego los inmobiliarios no pueden escapar. Evidentemente no debe tener el mismo trato el que especula en los mercados, el que tiene los ahorros invertidos en lingotes de oro o el que deslocaliza su empresa, que el que arriesga sus ahorros en un negocio que proporciona puestos de trabajo.

El que se expatría para pagar menos deberían tener un trato muy especial. Estoy pensando en deportistas, por ejemplo. Esos no pueden envolverse en nuestras banderas, no deberríamos permitírselo. No son patriotas.

En EE.UU o Francia estos temas están más maduros. En España creo que estamos muy lejos todavía de ello, en especial con la perspectiva que tenemos de ocupación de todo el poder (municipal, autonómico, y pronto estatal y judicial) por parte del PP. Y, puesto que se da por descontada su aplastante victoria, la gran mayoría de medios de comunicación privados o de periodistas individuales de los medios públicos "independientes" (léase RTVE) ya se han puesto en fila para cumplir las órdenes oportunas. Sólo me queda el consuelo de que, si alguen como EE.UU. (no lo tendría fácil Obama, suponiendo que lo quisiera) lo prueba y funciona, acabarán tragándose su ideología y aplicándolo con más o menos desgana en muchos países. Quizás incluido el nuestro, aunque gobierne el PP. Pero quizás ya será demasiado tarde para España.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Retorno de las vacaciones

Llamamos ciclos a las secuencias de días y noches y del paso de los años. Para las mujeres cabe también hablar del ciclo menstrual, o de las lunas o los meses. Este último es secundario para los hombres, en especial para los que no somos asalariados. La vida, más que una línea recta o circular, se parece más a líneas espirales. Espirales múltiples, un poco como el ADN. Porque tras cada ciclo no volvemos a la posición de partida, estamos en otro sitio. Las posiciones X e Y pueden ser las mismas que las del año pasado, pero la Z (o mejor, la T de tiempo) ha cambiado. Irremisiblemente.

También la Historia parece desplazarse en espirales. A periodos de libertades y tolerancia le siguen periodos oscuros. A años de expansión y alegría desenfrenada le siguen periodos de estrecheces y penitencias. A décadas de paz y placidez les siguen episodios de guerras, revoluciones y disturbios. No parece que el progreso científico y técnico logre evitar dichos ciclos, como que no acabamos de aprender de la Historia.

En mi ciclo anual, pocos días ha que concluí la dulce etapa de las vacaciones de verano. Todavía disfruto de su recuerdo, como todavía se disfruta del recuerdo reciente del clímax amoroso varios minutos después de su vivencia. Siempre me ha gustado el símil entre las vacaciones y la relación amorosa. Quien no las tiene, las vacaciones, o quien teniéndolas no las disfruta, se pierde uno de los placeres más intensos de la vida.

Las vacaciones no deben ser demasiado largas, de modo que no parezcan infinitas, porque ello da pie a que desperdiciemos algunos de sus días, como sucede en España con las vacaciones estivales de los escolares. Al final de ellas nos deben haber parecido cortas. Ya se sabe, si lo bueno breve... Pero tampoco deben ser excesivamente cortas, debemos poder desconectar del todo. Como desconecta el lord inglés del chiste, el que, estando de week-end en su mansión le informan de que su fábrica ha quedado destruiada por un incendio y le contesta a su interlocutor con estas palabras: ¡Vaya disgusto que me voy a llevar el próximo lunes! El ideal, para mí, se sitúa entre un mínimo de dos semanas y un máximo de 3. Cierto que este criterio es muy subjetivo y puede encender acaloradas discusiones. Es, simplemente, la conclusión que extraigo de mi propia experiencia.

En mis vacaciones he desconectado de casi todo. Tengo estropeado el decodificador de la parabólica y no he podido ver los canales internacionales españoles. Tan sólo he consultado los diearios por internet un par de días. Aun y cuando llevo siempre mi teléfono móvil encendido, por motivos de trabajo, este año, por suerte y por desgracia, he tenido pocas interrupciones. Cosas de la crisis.

Como mis vacaciones las paso en Francia, y concretamente en una región de clima y paisaje tan diferente de Valencia, el contraste me resulta muy reconfortante, a pesar de que el paraíso que descubrí en mi primer viaje a dicho lugar, ese secreto de "conaisseurs", ya no lo sea tanto. Lo descubrieron hace unos años y el turismo se ha multiplicado por diez, como poco.

El contacto con otro país, aunque sea tan cercano al nuestro, nos enfrenta a contrastes no sólo de clima y paisajes, sino de carácter y visión de la vida de sus gentes. La creación de la UE y la globalización ha reducido mucho las diferencias, pero hay aspectos que provienen de la noche de la Historia que perviven, más en los pueblos y pequeñas ciudades que en las grandes capitales, que en muchos aspectos parecen clonadas. Esas diferencias de cáracter afectan a algunos aspectos importantes de la vida, pero otras muchas se refieren a pequeños detalles.

Mi casa en Francia está en una aldeíta deliciosa. En ella conviven mal que bien una minoría de habitantes permanentes, que no pasan de un puñado de familias, y que no son, en general, oriundos del pueblo, con tres puñados de familias veraneantes, entendido este adjetivo en un sentido más amplio, pues abarca también otros períodos de vacaciones que no son el verano. Los franceses me parecen más exactos en sus expresiones y tienen el término "vacanciers", como también tienen el término más adecuado de "portable" para denominar al teléfono al que nosotros llamamos "móvil".

Esta preciosa aldea se llama Entraigues. Cualquier persona que conozca el catalán entiende el significado de dicha palabra. No así los franceses, salvo los "viejos" que todavía comprenden la lengua de la región. Y es que al francés le ha pasado como el castellano. Ambos idiomas, a diferencia del italiano o del catalán, han perdido sus variantes regionales y locales. Este proceso se produjo en los años 60's y 70's. Procuraré comentar esto en otro artículo, para no irme ahora por las ramas.

Mi aldea organiza una fiesta en verano. Seamos más exactos, como los franceses. Algunos de los veraneantes organizan dicha fiesta y algunos otros les ayudamos a su preparación. Esto también da para otro artículo, incluso para un libro, pero también sería irse por los cerros de Úbeda. El acto principal es una comida abierta al público, previo pago. Como curiosidad os comento que esta comida ha sido tradicionalmente una Paella Valenciana. Bueno, así le llamaban. La calidad de dicha paella ha ido degradándose con los años, y con mis comentarios, por lo que este año, con buen criterio, se ha ofrecido cuscús. Volvemos a divagar, Coronel Dax.

Aparte de la paella, y del bar, y de otras cosas menos importantes, suele haber algún tipo de animación. Este año había una "troupe" medieval y una payasa para los niños, y una especie de Orfeón Donostiarra para amenizar la comida y la sobremesa. Cantaban "a capella", no lo hacían mal. Me llamó la atención que cantaron varias canciones en vasco y en corso. Inmediatamente me surgió una comparación con nuestra España. Es difícil imaginarse a un Orfeón cantando en las fiestas de un pueblo español, con la posible excepción del País Vasco. Nos va más el grupo de rock. Pero todavía me llamó aun más el hecho del idioma. No me puedo imaginar hoy que en la fiesta de un pueblo de Castilla, o de la España castellano-parlante, se dé la presencia de un grupo que canta en vasco o catalán. ¿O quizás me equivoco?

Este artículo me parece que me ha salido un poco en espiral, sin pretenderlo. He ido un poco dando vueltas, divagando cada dos por tres. Es curioso, porque cuando empecé a escribirlo tenía claro los temas a tratar. Pero no, los temas que tenía en mente no han cabido. No sé si he llegado a algún sitio, sólo sé que las pasadas vacaciones se van alejando. Al tiempo que nos dirigimos hacia las próximas.